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Venus. Fresco pompeyano |
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Venus de Médici. |
Hace unos años, no tantos, que yo me acuerdo, las mujeres hicieron de la depilación una cruzada contra la que había que luchar. Ir depilada era tanto como proclamar que una era esclava de su cuerpo y sobre todo del gusto de los hombres. Las hippies no se depilaban, las extranjeras europeas, mucho más modernas que las nativas penínsulares, lucían pelos, rubios sí, pero largos también, en sus piernas y melenas indisimuladas en sus axilas.
No vamos a entrar en la polémica de si es estético e higiénico o no. Lo que sí es, desde luego, es antiquísimo. Las egipcias se depilaban, las griegas se depilaban, y las romanas (y algunos romanos) se depilaban.
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Domiciano | |
El ideal de belleza femenino griego muestra cuerpos totalmente rasurados. También los hombres muestran torsos y piernas sin rastro de vello.
Para ello usaban pinzas depilatorias (
volsella), ceras hechas a base de miel, resinas, brea, cenizas..., velas y candiles para quemar los vellos. Se sabe, por ejemplo, que en las termas había cuartitos para depilar, y en los burdeles un esclavo especializado en estos menesteres (era el
alipilarius).
Dice Suetonio, en sus Vidas de los Doce Césares, que circulaba el rumor de que el emperador Domiciano depilaba personalmente a sus concubinas (lo que debía ser el colmo de la depravación y el mal gusto, pues era un trabajo de esclavos).