Podría poner una buena excusa, pero prefiero exhibirla y fardar de ella: en breve me voy muy lejos, y por eso me paso la mitad del tiempo dispersa en mis quehaceres laborales, y la otra mitad tratando de reunir las ropas adecuadas que debo llevar a Polonia, adonde voy con un grupo de alumnos y profesores de mi centro.

El caso es que, a propósito de fríos glaciales, me he acordado de las bracae, las bragas de la que hablaban los romanos, y he acudido a las otras bragas, las de cuello... Palabra curiosa esta, en latín y en español, ¿no?
¿Alguien podría ilustrarnos contándonos qué eran las bragas de las que hablaban los romanos?